Música altomedieval: el canto hispano-visigótico

30 noviembre 2020

 

Con el término canto hispano-visigótico (otras terminologías utilizadas son viejo-hispánico, visigótico o mozárabe) nos referimos a un tipo de canto que se practicaba en las ceremonias eclesiásticas que utilizaban el rito hispano en la Península Ibérica entre los siglos VII y XI d.C, en la época medieval.

Las investigaciones que se han desarrollado hasta el día de hoy concuerdan en indicar que el origen del canto hispano-visigótico tuvo sus raíces en los primeros tiempos de la evangelización de la Península Ibérica, ubicando como principio de este fenómeno el siglo IV d.C. Los cánones que fijaban este tipo de canto se establecieron durante el Concilio de Sevilla del 633, presenciado por Isidoro de Sevilla, una de las figuras más conocidas del panorama eclesiástico de entonces.

El canto hispano-visigótico se utilizó en la liturgia ibérica por más de cincos siglos hasta que en el Concilio de Burgos en el 1081 para unificar los ritos occidentales se decretó la sustitución del repertorio hispano-visigótico por el canto gregoriano proveniente de la liturgia galo-romana.

La mayor parte de la información sobre los cantos hispano-visigóticos ha llegado hasta hoy gracias a 45 códices manuscritos completos y fragmentados que se realizaron entre el siglo X y el XI. La comunidad científica en su gran mayoría opina que los códices se realizaron en estas fechas con la idea de evitar la pérdida de la tradición de los cantos hispano-visigóticos que estaban destinados a ser sustituidos por el canto gregoriano.

De los códices que han llegado hasta nuestros días uno en particular es el más estudiado y conocido para todas las personas que realizan investigaciones sobre la música medieval: el Antifonario de la Catedral de León, escrito durante el siglo X.

Una de las dificultades mayores con las que se encuentra una persona investigadora al estudiar los códices que han llegado a nuestro tiempo es que las notas musicales están escritas con notación neumática. Se trata de un sistema que utiliza uno o varios signos gráficos para describir un sonido pero sin expresar la altura exacta del sonido haciendo imposible la labor de reconstrucción melódica. Los análisis que se han desarrollado sobre los códices que contienen cantos hispano-visigóticos han detectado una notación musical muy variada y una gran perfección en la semiología musical. En el siglo XI cuando se abolió definitivamente el canto hispano-visigótico en Europa se estaba ultimando y perfeccionando el sistema de las notaciones diastemáticas.

Hoy en día conocemos la música de 21 piezas del repertorio no vinculado al calendario litúrgico, como son las exequias o el bautismo de los niños, contenidas en el Liber ordinum. Estas piezas fueron encontradas en los códices procedentes del Monasterio de San Millán de la Cogolla del siglo X u XI y en otro datado en el 1052 copiado por San Prudencio de Monte Laturce procedente del Archivo de Silos. En los códices donde se conservan estas piezas se optó por borrar la notación neumática de origen visigótica para escribir encima la notación aquitana.

 

 

Las investigaciones concuerdan que esta decisión fue probablemente motivada por el hecho de que alguna de estas piezas, no obstante la prohibición, se siguió utilizando y perduró por un tiempo.

 

Para saber más:  http://www.musicaantigua.com/el-viejo-rito-hispano-el-canto-mozarabe-o-hispano-visigotico/

 

Andrea Vincenti.

Arqueólogo y cooperante. Viajero y Knowmad.