{"id":1899,"date":"2024-05-26T18:30:02","date_gmt":"2024-05-26T18:30:02","guid":{"rendered":"https:\/\/www.antiguorincon.com\/blog\/?p=1899"},"modified":"2024-05-10T18:12:29","modified_gmt":"2024-05-10T18:12:29","slug":"ayacucho-la-victoria-decisiva-de-bolivar-por-jose-luis-hernandez-garvi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.antiguorincon.com\/blog\/ayacucho-la-victoria-decisiva-de-bolivar-por-jose-luis-hernandez-garvi\/","title":{"rendered":"Ayacucho. La victoria decisiva de Bol\u00edvar. Por Jos\u00e9 Luis Hern\u00e1ndez Garvi"},"content":{"rendered":"\n\t\t\t<!-- START Post 160720 11 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 1 REVOLUTION SLIDER 6.7.34 --><p class=\"rs-p-wp-fix\"><\/p>\n\t\t\t<rs-module-wrap id=\"rev_slider_123_1_wrapper\" data-source=\"gallery\" style=\"visibility:hidden;background:transparent;padding:0;margin:0px auto;margin-top:0;margin-bottom:0;\">\n\t\t\t\t<rs-module id=\"rev_slider_123_1\" style=\"\" data-version=\"6.7.34\">\n\t\t\t\t\t<rs-slides style=\"overflow: hidden; position: absolute;\">\n\t\t\t\t\t\t<rs-slide style=\"position: absolute;\" data-key=\"rs-402\" data-title=\"prado\" data-anim=\"r:0;\" data-in=\"x:100%;\">\n\t\t\t\t\t\t\t<img decoding=\"async\" src=\"\/\/www.antiguorincon.com\/blog\/wp-content\/plugins\/revslider\/sr6\/assets\/assets\/dummy.png\" alt=\"\" title=\"matrimonio bolivar\" width=\"800\" height=\"600\" class=\"rev-slidebg tp-rs-img rs-lazyload\" data-lazyload=\"\/\/www.antiguorincon.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/matrimonio-bolivar.jpg\" data-no-retina>\n<!---->\t\t\t\t\t<\/rs-slide>\n\t\t\t\t\t\t<rs-slide style=\"position: absolute;\" data-key=\"rs-403\" data-title=\"thyssen\" data-anim=\"ms:1000;r:0;\" data-in=\"o:0;\" data-out=\"a:false;\">\n\t\t\t\t\t\t\t<img decoding=\"async\" src=\"\/\/www.antiguorincon.com\/blog\/wp-content\/plugins\/revslider\/sr6\/assets\/assets\/dummy.png\" alt=\"\" title=\"batalla2\" width=\"1303\" height=\"875\" class=\"rev-slidebg tp-rs-img rs-lazyload\" data-lazyload=\"\/\/www.antiguorincon.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/batalla2.jpg\" data-no-retina>\n<!---->\t\t\t\t\t<\/rs-slide>\n\t\t\t\t\t\t<rs-slide style=\"position: absolute;\" data-key=\"rs-404\" data-title=\"dali\" data-anim=\"ms:1000;r:0;\" data-in=\"o:0;\" data-out=\"a:false;\">\n\t\t\t\t\t\t\t<img decoding=\"async\" src=\"\/\/www.antiguorincon.com\/blog\/wp-content\/plugins\/revslider\/sr6\/assets\/assets\/dummy.png\" alt=\"\" title=\"LEAD Technologies Inc. V1.01\" width=\"785\" height=\"1024\" class=\"rev-slidebg tp-rs-img rs-lazyload\" data-lazyload=\"\/\/www.antiguorincon.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/simon.jpg\" data-no-retina>\n<!---->\t\t\t\t\t<\/rs-slide>\n\t\t\t\t\t<\/rs-slides>\n\t\t\t\t<\/rs-module>\n\t\t\t\t<script>\n\t\t\t\t\tsetREVStartSize({c: 'rev_slider_123_1',rl:[1240,1024,778,480],el:[310],gw:[1240],gh:[310],type:'standard',justify:'',layout:'fullwidth',mh:\"310\"});if (window.RS_MODULES!==undefined && window.RS_MODULES.modules!==undefined && window.RS_MODULES.modules[\"revslider1231\"]!==undefined) {window.RS_MODULES.modules[\"revslider1231\"].once = false;window.revapi123 = undefined;if (window.RS_MODULES.checkMinimal!==undefined) window.RS_MODULES.checkMinimal()}\n\t\t\t\t<\/script>\n\t\t\t<\/rs-module-wrap>\n\t\t\t<!-- END REVOLUTION SLIDER -->\n\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hoy os traemos una entrada especial, de la mano del escritor <a href=\"https:\/\/www.antiguorincon.com\/rincon-historia-y-cultura\/nunca-fueron-extranos-de-jose-luis-hernandez-garvi-10130?search_query=garvi&amp;results=6\">Jos\u00e9 Luis Hern\u00e1ndez Garvi<\/a>.<\/p>\n<p>Esperamos que lo disfrut\u00e9is tanto como nosotros.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em>INTRODUCCI\u00d3N<\/em><\/strong><\/p>\n<p>En 1814, Espa\u00f1a atravesaba por uno de los momentos m\u00e1s trascendentales de nuestra convulsa Historia. Tras librarse de la traum\u00e1tica ocupaci\u00f3n francesa, el Gobierno reci\u00e9n instaurado de Fernando VII tuvo que hacer frente a un grave problema en las colonias americanas. Inspirada por el modelo de Estados Unidos, una corriente emancipadora recorri\u00f3 todo el continente, encendiendo la llama de la libertad entre todos aquellos que deseaban la independencia. Liderados por Sim\u00f3n Bol\u00edvar, emprendieron una serie de campa\u00f1as militares que les llevaron hasta la llanura de Ayacucho, escenario elegido para la batalla final contra las fuerzas realistas espa\u00f1olas.<\/p>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>LA FORJA<\/em><\/strong><strong><em> DE<\/em><\/strong><strong><em> UN L\u00cdDER<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Sim\u00f3n Jos\u00e9 Antonio de la Sant\u00edsima Trinidad Bol\u00edvar y Palacios Ponte y Blanco, nombre completo del <em>Libertador<\/em>, naci\u00f3 en Caracas el 24 de julio de 1783. Sus padres pertenec\u00edan a la elite local de la capital venezolana y eran descendientes de familias que remontaban sus or\u00edgenes a los primeros siglos de presencia espa\u00f1ola en Am\u00e9rica. Bol\u00edvar tuvo una infancia feliz aunque un tanto enfermiza y la muerte prematura de sus padres marc\u00f3 profundamente su car\u00e1cter. Sometido a la tutela de don Carlos Palacios y Blanco, uno de sus t\u00edos,\u00a0 personaje estricto y de \u00e1spero car\u00e1cter con el que nunca se llev\u00f3 bien, el joven Sim\u00f3n se escap\u00f3 de su casa con apenas once a\u00f1os, buscando refugio en la de su hermana mayor, Mar\u00eda Antonia.<\/p>\n<p>Tras un litigio por dilucidar a qui\u00e9n correspond\u00eda su custodia, la Real Audiencia de Caracas le oblig\u00f3 a volver con su odiado t\u00edo, que tom\u00f3 entonces la decisi\u00f3n de encerrarlo en un internado que parec\u00eda sacado de las novelas de Dickens. Tras varios intentos fallidos de fuga, el cierre inesperado de aquel siniestro lugar le libr\u00f3 de su prisi\u00f3n. En la academia dirigida por el padre And\u00fajar, el inquieto joven recibi\u00f3 lecciones de Historia y ciencias, conocimientos que le sirvieron para empezar a modelar su car\u00e1cter, a los que se uni\u00f3 su formaci\u00f3n castrense cuando ingres\u00f3 con catorce a\u00f1os en el <em>Batall\u00f3n de Milicias de blancos de los Valles de Aragua<\/em>. Un a\u00f1o despu\u00e9s, en 1799 Sim\u00f3n Bol\u00edvar fue enviado a Espa\u00f1a para continuar con sus estudios. De nuestro pa\u00eds viaj\u00f3 hasta Par\u00eds, atra\u00eddo por la profunda admiraci\u00f3n que sent\u00eda por Napole\u00f3n al que consideraba un h\u00e9roe de la libertad. Instalado de vuelta en Madrid, en 1800 conoci\u00f3 a Mar\u00eda Teresa Rodr\u00edguez del Toro y Alaiza, una hermosa joven cuya familia manten\u00eda estrechos lazos con la alta sociedad venezolana. Cautivado por su belleza y su car\u00e1cter amable y educado, el impresionable Sim\u00f3n se enamor\u00f3 perdidamente de ella. El 26 de mayo de 1802, los dos j\u00f3venes contrajeron matrimonio y el 15 de junio partieron rumbo a Caracas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-1900 aligncenter\" src=\"https:\/\/www.antiguorincon.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/matrimonio-bolivar-300x225.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/www.antiguorincon.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/matrimonio-bolivar-300x225.jpg 300w, https:\/\/www.antiguorincon.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/matrimonio-bolivar-768x576.jpg 768w, https:\/\/www.antiguorincon.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/matrimonio-bolivar.jpg 800w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sin embargo, el 22 de enero de 1803, apenas ocho meses despu\u00e9s de su llegada a Am\u00e9rica, Mar\u00eda Teresa enferm\u00f3 de fiebre amarilla muriendo al poco tiempo. Sim\u00f3n, destrozado por la muerte de su esposa y sumido en una profunda depresi\u00f3n, jur\u00f3 que no volver\u00eda a casarse. El futuro <em>Libertador <\/em>de Hispanoam\u00e9rica tiene apenas veinte a\u00f1os y decide entonces emprender un largo viaje para aliviar su pena. As\u00ed, ese mismo a\u00f1o regresa de nuevo a Europa y concretamente a Par\u00eds, deseando volverse a encontrar con el mismo esp\u00edritu revolucionario que hab\u00eda vivido durante su primera estancia en la ciudad. Sin embargo, la coronaci\u00f3n de Napole\u00f3n como emperador le caus\u00f3 una profunda decepci\u00f3n y abandon\u00f3 Francia, visitando a continuaci\u00f3n varios pa\u00edses europeos. Es en Italia, en la cima del Monte Sacro de Roma, donde el joven e impetuoso Bol\u00edvar jur\u00f3, el 15 de agosto de 1805, liberar a toda Am\u00e9rica del yugo de la corona de Espa\u00f1a. A su regreso a Am\u00e9rica y antes de volver de nuevo a Caracas en 1806, recorri\u00f3 distintas ciudades norteamericanas contemplando con sus propios ojos muchos de los lugares que fueron escenario de la revoluci\u00f3n que trajo consigo la independencia de los ingleses. Todas estas experiencias sirvieron para forjar sus firmes prop\u00f3sitos de contribuir a la emancipaci\u00f3n de toda Am\u00e9rica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em>UN CONTINENTE EN ARMAS<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong>Con la ocupaci\u00f3n de Espa\u00f1a por las tropas napole\u00f3nicas, se cre\u00f3 en Venezuela una Junta de Gobierno propia, produci\u00e9ndose reuniones secretas en las estancias de las principales familias criollas, entre ellas la de Bol\u00edvar. La agitaci\u00f3n pol\u00edtica culmin\u00f3 en el movimiento revolucionario del 19 de abril de 1810 y en la constituci\u00f3n del primer Gobierno de la Am\u00e9rica espa\u00f1ola. Desde un primer momento, Bol\u00edvar destac\u00f3 como uno de los m\u00e1s decididos y entusiastas defensores de la causa de la independencia, rasgo de su personalidad que junto a su experiencia adquirida en Europa influyeron en su nombramiento como comisionado ante el Gobierno brit\u00e1nico por la Junta de Caracas para buscar apoyo a la revoluci\u00f3n en marcha. A finales de 1810 regres\u00f3 de Londres y junto al general Miranda organiz\u00f3 la <em>Sociedad Patri\u00f3tica<\/em> cuyo ideario ejerci\u00f3 gran influencia en el Congreso que proclam\u00f3 la independencia de Venezuela el 5 de julio de 1811.<\/p>\n<p>Las debilitadas fuerzas espa\u00f1olas en el continente recibieron \u00f3rdenes de sofocar la revoluci\u00f3n en marcha y muy pronto tuvieron lugar los primeros enfrentamientos armados entre fuerzas <em>realistas <\/em>y emancipadoras. Con el rango de coronel de milicias, Bol\u00edvar asumi\u00f3 el mando de tropas revolucionarias al frente de las cuales particip\u00f3 en algunas campa\u00f1as y escaramuzas menores. Sin embargo, su escaso equipamiento y deficiente instrucci\u00f3n provocaron que fueran derrotadas. Estos fracasos iniciales, unidos a las cr\u00edticas expresadas por un impulsivo Bol\u00edvar contra sus rivales pol\u00edticos, le granjearon un buen n\u00famero de enemigos entre sus propias filas. A pesar de estos reveses, una serie de triunfos militares sobre los <em>realistas <\/em>contribuyeron a afianzar su prestigio y la liberaci\u00f3n de Venezuela en 1813, conseguida tras enfrentarse a fuerzas muy superiores, lo convirtieron en un aut\u00e9ntico h\u00e9roe.<\/p>\n<p>Pero las intrigas y recelos que \u00e9l mismo hab\u00eda sembrado no tardaron demasiado en pasarle factura. Sin apoyos que sustentasen sus ambiciones, Bol\u00edvar renunci\u00f3 al mando de sus tropas en un gesto que intentaba evitar una guerra civil en el seno del movimiento emancipador. Se exili\u00f3 entonces en el Caribe, donde escribi\u00f3 el famoso documento <em>Carta de Jamaica<\/em>, aut\u00e9ntica declaraci\u00f3n de intenciones en donde el <em>Libertador <\/em>examina las causas del fracaso en la marcha de la guerra, las posibilidades de \u00e9xito de los estados sudamericanos emergentes, al mismo tiempo que realiza una exposici\u00f3n de cual ser\u00eda la mejor forma de gobierno para estas nuevas naciones. Tras el fracaso de un complot para asesinarlo, Bol\u00edvar se traslada a Hait\u00ed en enero de 1816, pa\u00eds en donde conoce la noticia de la negativa de las autoridades brit\u00e1nicas a facilitar su ayuda a la lucha emancipadora.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-1901 alignright\" src=\"https:\/\/www.antiguorincon.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/batalla2-300x201.jpg\" alt=\"\" width=\"379\" height=\"254\" srcset=\"https:\/\/www.antiguorincon.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/batalla2-300x201.jpg 300w, https:\/\/www.antiguorincon.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/batalla2-1024x688.jpg 1024w, https:\/\/www.antiguorincon.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/batalla2-768x516.jpg 768w, https:\/\/www.antiguorincon.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/batalla2.jpg 1303w\" sizes=\"auto, (max-width: 379px) 100vw, 379px\" \/><\/p>\n<p>Mientras se produc\u00edan todos estos acontecimientos, el final de la Guerra de la Independencia en Espa\u00f1a permiti\u00f3 el env\u00edo a Am\u00e9rica de un poderoso contingente de tropas al mando del general Pablo Morillo para sofocar las revueltas en el continente. Ante lo delicado de la situaci\u00f3n, el <em>Libertador <\/em>se apresur\u00f3 a buscar los apoyos y recursos necesarios para hacer frente a la amenaza. P\u00e9tion, presidente de la Rep\u00fablica de Hait\u00ed, se los facilit\u00f3 bajo la promesa de Bol\u00edvar de liberar a todos los esclavos de las nuevas naciones americanas. Al mismo tiempo, consigui\u00f3 reclutar un ej\u00e9rcito formado por un gran n\u00famero de mercenarios brit\u00e1nicos e irlandeses que estaban buscando trabajo tras el final de las guerras napole\u00f3nicas en Europa. Con estos refuerzos concentrados bajo su mando, volvi\u00f3 a Venezuela para emprender una serie de campa\u00f1as militares decisivas en las que se sucedieron las derrotas <em>realistas<\/em>. En 1822, tras su entrevista en Guayaquil con el general San Mart\u00edn, el l\u00edder argentino de la causa emancipadora, este \u00faltimo le cedi\u00f3 su ej\u00e9rcito, comprendiendo la necesidad de unir las fuerzas revolucionarias del norte y el sur para emprender la liberaci\u00f3n del Per\u00fa, el \u00faltimo basti\u00f3n de los fuerzas espa\u00f1olas en el continente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em>UN ADVERSARIO COMPETENTE<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong>Tras los continuos \u00e9xitos militares obtenidos por los rebeldes en Per\u00fa, el virrey Pezuela, representante de Espa\u00f1a, se plante\u00f3 la posibilidad de una rendici\u00f3n, lo que provoc\u00f3 una inmediata reacci\u00f3n por parte de los oficiales espa\u00f1oles contrarios a esa medida que termin\u00f3 desembocando en el conocido como <em>pronunciamiento de Aznapuquio<\/em>, aut\u00e9ntico golpe de estado que supuso su destituci\u00f3n fulminante, siendo sucedido al frente del virreynato en enero de 1821 por el general Jos\u00e9 de la Serna e Hinojosa, un veterano condecorado que hab\u00eda luchado contra los franceses. Su abrupto nombramiento fue aprobado por el Gobierno del <em>Trienio Liberal<\/em>, aunque no ser\u00eda confirmado en su puesto hasta el 9 de agosto de 1824 por Fernando VII.<\/p>\n<p>De la Serna era un firme defensor de la idea de un imperio espa\u00f1ol de car\u00e1cter liberal, aceptando la posibilidad de conceder el perd\u00f3n o entablar negociaciones con los rebeldes en el caso de que aceptasen volver a someterse a la soberan\u00eda de la corona espa\u00f1ola. Su actitud indulgente no sirvi\u00f3 para aplacar las intenciones del movimiento emancipador y el nuevo virrey sufri\u00f3 una nueva serie de derrotas frente a las tropas de San Mart\u00edn. Sin embargo, de la Serna supo aprovecharse de las rivalidades entre los dos l\u00edderes de la causa rebelde y de la dispersi\u00f3n de sus fuerzas. As\u00ed, hasta que tuvo lugar la reuni\u00f3n conciliadora en Guayaquil entre Bol\u00edvar y el general argentino, el virrey tuvo tiempo de reagrupar a sus fuerzas y en el verano de 1824 hab\u00eda conseguido reunir a unos 10.000 soldados <em>realistas<\/em>, bien equipados y con un alto nivel de instrucci\u00f3n. Muchos de ellos hab\u00edan servido en el ej\u00e9rcito rebelde pero hab\u00edan decidido cambiar de bando cuando de la Serna garantiz\u00f3 personalmente el pago completo y regular de las soldadas, algo inusual en aquella \u00e9poca y que influ\u00eda decisivamente en las tropas mercenarias a la hora de tomar partido en las campa\u00f1as americanas.<\/p>\n<p>Bol\u00edvar, confiado en su capacidad militar y acompa\u00f1ado por Antonio Jos\u00e9 de Sucre, su segundo al mando, march\u00f3 hacia el sur del Per\u00fa al mando de un ej\u00e9rcito veterano compuesto por cerca de 9.000 soldados que inclu\u00eda lo que quedaba de las antiguas tropas mercenarias europeas. Sucre hab\u00eda demostrado con creces su gran talento militar en el despliegue del ej\u00e9rcito emancipador en varias campa\u00f1as, convirti\u00e9ndose en su comandante m\u00e1s capacitado y gan\u00e1ndose la confianza plena del <em>Libertador<\/em>, que lleg\u00f3 a considerarle como su posible sucesor. Tras la victoria obtenida el 5 de agosto de 1824 sobre los <em>realistas <\/em>cerca del lago Jun\u00edn, Bol\u00edvar se retir\u00f3 hacia la costa y decidi\u00f3 ceder el mando de las operaciones a Sucre, que permaneci\u00f3 con el grueso del ej\u00e9rcito acantonado en el altiplano central peruano.<\/p>\n<p>De la Serna tambi\u00e9n confiaba plenamente en las capacidades de uno de sus subordinados. Al mando de su caballer\u00eda, el general Jos\u00e9 de Canterac estuvo a punto de barrer a las tropas rebeldes durante la batalla de Jun\u00edn, derrota de la que se salvaron en \u00faltimo extremo gracias a la intervenci\u00f3n de las fuerzas de reserva que atacaron a la retaguardia espa\u00f1ola. Canterac consigui\u00f3 salvarse y al mando de sus jinetes se uni\u00f3 al ej\u00e9rcito que de la Serna estaba organizando en el Cuzco para enfrentarse contra Sucre en la que se acabar\u00eda convirtiendo en la \u00faltima gran batalla por la independencia de Am\u00e9rica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em>\u00daLTIMOS PREPARATIVOS<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong>En octubre de 1824 los generales Canterac y Vald\u00e9s unieron sus respectivos ej\u00e9rcitos bajo el mando personal del virrey de la Serna. Las fuerzas <em>realistas<\/em>, compuestas por tropas ind\u00edgenas veteranas de las campa\u00f1as del Bajo y el Alto Per\u00fa, alcanzaban los 9.000 soldados de infanter\u00eda y 1.300 jinetes. El virrey orden\u00f3 que estas avanzasen hacia las posiciones que ocupaba Sucre en el altiplano peruano, con la intenci\u00f3n de situarse entre las tropas rebeldes y la costa, impidiendo de esa forma que sus enemigos pudieran recibir suministros por mar al mismo tiempo que maniobraba para situar a sus piezas de artiller\u00eda en una posici\u00f3n privilegiada. Mientras tanto, el general Sucre pretend\u00eda presentar batalla en una llanura donde los r\u00edos del altiplano pudieran proteger el avance de sus hombres, un ej\u00e9rcito heterog\u00e9neo en el que luchaban venezolanos, colombianos, peruanos y ecuatorianos.<\/p>\n<p>Poco a poco se fueron estableciendo los l\u00edmites que iban a enmarcar el escenario donde iba a tener lugar el decisivo combate que se avecinaba. Ambos ej\u00e9rcitos estaban muy igualados y cualquier ventaja t\u00e1ctica, por peque\u00f1a que fuese, pod\u00eda ser trascendental a la hora de decidir la victoria para uno de los dos bandos. De la Serna y Sucre sab\u00edan lo que se jugaban y ninguno ten\u00eda prisa por ser el primero en provocar al otro, circunstancia que influy\u00f3 para que ambos jefes actuasen con extremada cautela. A principios del mes de diciembre se hizo evidente que no iban a poder seguir rehusando el combate por mucho m\u00e1s tiempo y que este tendr\u00eda lugar en la llanura de Ayacucho. De la Serna decidi\u00f3 entonces dar el primer paso haciendo avanzar a sus fuerzas hacia Huamanga con la intenci\u00f3n de contactar con la retaguardia de Sucre. Despu\u00e9s de algunas escaramuzas como el combate de Matar\u00e1 o Colpahuaico, en los que las tropas <em>realistas <\/em>obtuvieron peque\u00f1as victorias lleg\u00e1ndose a apoderar del tren de bagaje de los rebeldes, los dos ej\u00e9rcitos maniobraron hasta situarse frente a frente.<\/p>\n<p>De la Serna envi\u00f3 entonces un batall\u00f3n de caballer\u00eda ligera a la base de los Altos de Condorcanqui desde los que se dominaba el campo de batalla de Ayacucho. Al mismo tiempo Sucre situ\u00f3 a sus tropas en una serie de elevaciones suaves que dominaban el valle por el este. A pesar del calculado despliegue de las tropas, ninguno de los dos bandos se encontraba satisfecho con la posici\u00f3n que ocupaba sobre el campo de batalla. Sin tiempo para rectificar, en la noche del 8 al 9 de diciembre se produjeron algunos tiroteos espor\u00e1dicos entre peque\u00f1os contingentes de los dos ej\u00e9rcitos. Con las primeras luces de la ma\u00f1ana, los <em>realistas <\/em>iniciaron una inesperada maniobra que les hizo perder la ligera ventaja con la que contaban, descendiendo por las laderas de Condorcanqui con la intenci\u00f3n de caer por sorpresa sobre el ej\u00e9rcito de Sucre. La batalla no pod\u00eda demorarse por m\u00e1s tiempo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em>COMBATE DECISIVO<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong>Aprovechando la oscuridad de la noche, el general Vald\u00e9s avanz\u00f3 hacia el norte al frente de dos batallones de infanter\u00eda y dos escuadrones de caballer\u00eda con la intenci\u00f3n de alcanzar una posici\u00f3n desde la que atacar el flanco izquierdo del enemigo. Al mismo tiempo, Sucre orden\u00f3 al general colombiano Jos\u00e9 Mar\u00eda C\u00f3rdoba, uno de sus lugartenientes, que se desplegase para desorganizar a las tropas enemigas usando la caballer\u00eda bajo su mando. Vald\u00e9s cay\u00f3 sobre las fuerzas del general La Mar, jefe del ala izquierda rebelde, que resisti\u00f3 el ataque a costa de sufrir numerosas bajas.<\/p>\n<p>El ej\u00e9rcito <em>realista<\/em> maniobr\u00f3 entonces torpemente y el desorden entre sus l\u00edneas fue aprovechado por C\u00f3rdoba. El militar colombiano era un hombre en\u00e9rgico en el que sus hombres confiaban plenamente. Sin dudarlo, mat\u00f3 a su caballo para obligarlos a que permanecieran a su lado, sin ceder un palmo ante el ataque de las tropas enemigas. Su reacci\u00f3n permiti\u00f3 a la caballer\u00eda arrollar al flanco izquierdo del ej\u00e9rcito de de la Serna. El signo de la batalla parec\u00eda decantarse del bando rebelde, aunque su resultado final iba a depender de lo que sucediese en el centro de los combates. La infanter\u00eda de Sucre y la del virrey se encontraron frente a frente, chocando con violencia y descargando sus mosquetes a muy corta distancia, mientras la ventaja de la artiller\u00eda <em>realista <\/em>qued\u00f3 anulada, sin poder disparar sus ca\u00f1ones contra la masa de soldados de uno y otro bando entremezclados.<\/p>\n<p>De la misma forma, la caballer\u00eda tuvo que replegarse ante el coraje mostrado por las tropas de William Miller, un general brit\u00e1nico veterano de las guerras napole\u00f3nicas que estaba al mando del cuerpo de reserva de Sucre. La situaci\u00f3n comenzaba a hacerse insostenible para el ej\u00e9rcito <em>realista<\/em>, que sufri\u00f3 adem\u00e1s la p\u00e9rdida de liderazgo cuando de la Serna result\u00f3 herido y fue hecho prisionero. A partir de ese momento, las tropas situadas en el centro comenzaron a retroceder en completo desorden, intentando ponerse a salvo en las laderas de las colinas que rodeaban el campo de batalla. Canterac asumi\u00f3 entonces el mando y a pesar del caos reinante mantuvo la sangre fr\u00eda suficiente para ordenar a Vald\u00e9s que atacase por el flanco a los rebeldes.<\/p>\n<p>En una maniobra desesperada, el general espa\u00f1ol hab\u00eda conseguido que sus hombres se situasen en una posici\u00f3n privilegiada, logrando que mantuviesen la disciplina y no huyeran en desbandada, avanzando en orden cerrado contra el ala desprotegida del ej\u00e9rcito de Sucre. Cuando parec\u00eda que la victoria no pod\u00eda escap\u00e1rsele de las manos, el comandante rebelde se vio amenazado por el movimiento envolvente desplegado por Vald\u00e9s. Las tropas emancipadoras, lanzadas en persecuci\u00f3n del enemigo y exhaustas por el combate, hab\u00edan roto sus filas y estaban tan desorganizadas como las <em>realistas<\/em>. Fue un momento cr\u00edtico para los dos contendientes, en que los platillos de la balanza de la victoria pod\u00edan decantarse definitivamente por uno u por otro.<\/p>\n<p>Cuando todo parec\u00eda perdido, hizo de nuevo su aparici\u00f3n el general Miller al frente de la caballer\u00eda que hab\u00eda quedado en la reserva. El militar brit\u00e1nico se hab\u00eda dado cuenta de la delicada situaci\u00f3n en la que se encontraba el flanco rebelde y decidi\u00f3 tomar la iniciativa antes de que fuera demasiado tarde. Sus jinetes, que a esas alturas de la batalla todav\u00eda no hab\u00edan llegado a entrar en combate, estaban frescos y se lanzaron a la carga contra las ordenadas filas de la infanter\u00eda de Vald\u00e9s a las que cogieron totalmente por sorpresa. En apenas unos minutos, la \u00faltima unidad <em>realista<\/em> que permanec\u00eda cohesionada se convirti\u00f3 en una multitud de soldados incontrolables que hu\u00edan en desbandada presos del p\u00e1nico. Canterac contempl\u00f3 aquel desastre y ante la evidente victoria de sus adversarios decidi\u00f3 capitular.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em>LOS T\u00c9RMINOS DE LA RENDICI\u00d3N<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong>Convencido plenamente de que el talento militar de de la Serna ser\u00eda capaz de infligir una contundente derrota a los rebeldes que servir\u00eda para invertir la marcha de la guerra, en el mismo d\u00eda de la batalla Fernando VII lo nombr\u00f3 conde de los Andes. Convaleciente de sus graves heridas, al final de aquella jornada hist\u00f3rica el virrey s\u00f3lo pudo ser testigo de la rendici\u00f3n firmada entre Sucre y Canterac. En sus t\u00e9rminos se estipulaba la entrega por el ej\u00e9rcito espa\u00f1ol de todo el territorio del Per\u00fa, incluidas las fortalezas, cuarteles y dem\u00e1s instalaciones militares, al mismo tiempo que renunciaba a continuar la lucha y se compromet\u00eda a poner en libertad a todos los prisioneros. Por su parte, el nuevo estado respetar\u00eda los bienes de los espa\u00f1oles ausentes del territorio, concedi\u00e9ndoles un plazo de tres a\u00f1os para disponer de ellos. Los funcionarios que hab\u00edan estado al servicio del Gobierno de Espa\u00f1a pod\u00edan permanecer en sus puestos, garantiz\u00e1ndose que no sufrir\u00edan ning\u00fan tipo de represalia, d\u00e1ndoseles la oportunidad de renunciar al cargo. Finalmente, se reconoc\u00eda la deuda contra\u00edda por la Hacienda espa\u00f1ola en el territorio del virreinato, aunque esta cl\u00e1usula qued\u00f3 pendiente hasta su aprobaci\u00f3n por el Gobierno de la nueva naci\u00f3n.<\/p>\n<p>Mientras los generales y sus oficiales discut\u00edan los t\u00e9rminos de la rendici\u00f3n en un ambiente de cordialidad entre caballeros, las tropas victoriosas se dedicaron al saqueo. La caballer\u00eda de Sucre persigui\u00f3 sin tregua a los <em>realistas <\/em>supervivientes que intentaban ponerse a salvo. La ruta que siguieron en su retirada se convirti\u00f3 en un reguero de pertrechos y bagajes militares abandonados, algunos de ellos muy valiosos, por los que los soldados del ej\u00e9rcito vencedor se peleaban. Mientras tanto, sobre el campo de batalla de Ayacucho yac\u00edan los cuerpos de los muertos y pod\u00edan o\u00edrse los lamentos de los heridos que no recib\u00edan atenci\u00f3n m\u00e9dica. Las cifras de bajas de uno y otro bando nos dan una idea de la ferocidad de los combates. Entre las tropas del virrey \u00e9stas ascendieron a un n\u00famero aproximado de 2.000 soldados mientras que las sufridas por los rebeldes superaron el millar.<\/p>\n<p>La victoria aplastante obtenida por Sucre en Ayacucho puso fin a la guerra por la independencia en el Per\u00fa, si bien la resistencia <em>realista <\/em>continu\u00f3 durante alg\u00fan tiempo en algunos focos aislados, entre ellos el liderado por el brigadier general Pedro Antonio de Ola\u00f1eta, que se neg\u00f3 a reconocer la capitulaci\u00f3n de de la Serna y que resisti\u00f3 en la ciudad boliviana de Oruro durante un tiempo. Tambi\u00e9n es destacable el caso del coronel Jos\u00e9 Ram\u00f3n Rodil, que al mando de las fuerzas acantonadas en la fortaleza del Real Felipe en el puerto del Callao, resisti\u00f3 dos a\u00f1os de asedio por parte de las tropas emancipadoras.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em>EL WATERLOO AMERICANO<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong>La admiraci\u00f3n que Bol\u00edvar sinti\u00f3 durante su juventud por Napole\u00f3n se transform\u00f3 en un profundo desprecio cuando el general corso, fruto engendrado durante la Revoluci\u00f3n Francesa, se autoproclam\u00f3 emperador y quiso someter a toda Europa. No debe por tanto extra\u00f1arnos que el<em> Libertador <\/em>de la Am\u00e9rica hisp\u00e1nica comparase en uno de sus escritos, usando t\u00e9rminos de trascendencia hist\u00f3rica, la derrota sufrida por Napole\u00f3n en Waterloo con la victoria obtenida por Sucre en Ayacucho, dos de los momentos m\u00e1s felices de su emocionante, y a la vez, atormentada vida. De esta forma quiso expresarlo cuando escribi\u00f3, <em>\u201c\u2026La Batalla de Ayacucho es el cl\u00edmax de la gloria americana y el trabajo del general Sucre\u2026As\u00ed como la batalla de Waterloo decidi\u00f3 los destinos de las naciones europeas, la de Ayacucho decidi\u00f3 el destino de las naciones de Am\u00e9rica\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>Salvando las distancias, relativas \u00fanicamente al tama\u00f1o de los contingentes enfrentados y a la separaci\u00f3n geogr\u00e1fica, Bol\u00edvar acert\u00f3 plenamente en su an\u00e1lisis sobre la trascendencia hist\u00f3rica de ambos acontecimientos. En el caso que nos ocupa, la victoria obtenida en Ayacucho supuso para Espa\u00f1a la p\u00e9rdida irreparable del inmenso territorio de sus colonias americanas continentales, circunstancia que marc\u00f3 el declive definitivo de nuestro pa\u00eds como potencia europea. Sin embargo, la idea ut\u00f3pica de una Am\u00e9rica unida que Bol\u00edvar esperaba cumplir tras obtener la independencia, pronto se vio defraudada por las envidias, ambiciones y rivalidades de muchos de los l\u00edderes que hab\u00edan luchado por conseguirla.<\/p>\n<p>En cuanto a la suerte corrida por los protagonistas de este episodio de la Historia compartida entre ambos lados del Atl\u00e1ntico, dependi\u00f3 de los planes que les depar\u00f3 el destino. El virrey de la Serna se recuper\u00f3 de sus heridas y regres\u00f3 a Espa\u00f1a. A pesar de la derrota sufrida en Ayacucho y de las consecuencias trascendentales que supuso para nuestro pa\u00eds, fue exculpado de cualquier tipo de responsabilidad, siendo reconocido su hero\u00edsmo por el propio Fernando VII. Sin embargo, no ocurri\u00f3 lo mismo con otros oficiales espa\u00f1oles que participaron en la batalla. Seg\u00fan la teor\u00eda defendida por algunos historiadores, el resultado final de la batalla podr\u00eda haber sido pactado de antemano. Estos mismos autores fundamentan su afirmaci\u00f3n en el dato confirmado que demuestra que muchos de los mandos <em>realistas <\/em>ten\u00edan ideas liberales contrarias a Fernando VII y pertenec\u00edan a la masoner\u00eda, principios que compart\u00edan con muchos de los jefes emancipadores. Siguiendo con esta arriesgada hip\u00f3tesis, si se hubieran rendido sin presentar batalla pod\u00edan haber sido juzgados por traici\u00f3n, decidiendo entablar un combate perdido de antemano para mantener las apariencias. Lo que en un principio pod\u00eda parecer descabellado, encuentra cierta l\u00f3gica cuando varios de los oficiales que regresaron a Espa\u00f1a, despectivamente llamados <em>ayacuchos<\/em>, fueron acusados de haber perdido <em>\u201cmas\u00f3nicamente\u201d <\/em>la batalla por parte del estamento militar fiel a Fernando VII.<\/p>\n<p>Sim\u00f3n Bol\u00edvar vio desvanecerse su sue\u00f1o de unidad\u00a0 inspirado por el ejemplo de los Estados Unidos, viendo como se fragmentaba en una serie de luchas intestinas alentadas por algunos de los que hab\u00edan sido hombres de su plena confianza. A esta nueva decepci\u00f3n se uni\u00f3 la noticia del asesinato de Sucre, suceso que min\u00f3 a\u00fan m\u00e1s su delicado estado de salud. Abandonado por la mayor\u00eda de sus seguidores, el 17 de diciembre de 1830, el <em>Libertador <\/em>mor\u00eda en su exilio colombiano, rodeado por un pu\u00f1ado de fieles que permaneci\u00f3 a su lado.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-1902 aligncenter\" src=\"https:\/\/www.antiguorincon.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/simon-230x300.jpg\" alt=\"\" width=\"230\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.antiguorincon.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/simon-230x300.jpg 230w, https:\/\/www.antiguorincon.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/simon-768x1002.jpg 768w, https:\/\/www.antiguorincon.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/simon.jpg 785w\" sizes=\"auto, (max-width: 230px) 100vw, 230px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em>ANEXO I: EL MAL DE ALTURA<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong>El origen topon\u00edmico de Ayacucho proviene del nombre de los altos que rodeaban el altiplano, que en lengua quinoa significa \u201cla esquina de la muerte\u201d. El escenario de la batalla se encuentra a m\u00e1s de 3.350 metros sobre el nivel del mar, una altura que puede provocar en personas que no est\u00e9n acostumbradas s\u00edntomas de hipoxia, m\u00e1s conocida como <em>mal de altura<\/em>. \u00c9stos se producen cuando el cuerpo humano se ve privado de un suministro adecuado de ox\u00edgeno y se manifiestan con dolores de cabeza, fatiga, n\u00e1useas y p\u00e9rdida de equilibrio. En los casos m\u00e1s graves pueden llegar a provocar un coma en la persona afectada.<\/p>\n<p>Teniendo en cuenta la gran altitud a la que se encuentra Ayacucho, el mal de altura padecido por los soldados pod\u00eda convertirse en un grave problema, influyendo en su rendimiento mental y f\u00edsico hasta el punto de decidir el resultado final de la batalla. Durante el invierno, un inteligente Bol\u00edvar previno sus consecuencias ordenando a Sucre que mantuviera a sus tropas acantonadas en tierras altas, preparando su aclimataci\u00f3n a las cumbres peruanas en las que se iba a desarrollar la campa\u00f1a. En el transcurso de unas semanas el cuerpo humano produce la suficiente cantidad de gl\u00f3bulos rojos para contrarrestar los desagradables efectos provocados por la hipoxia.<\/p>\n<p>De la misma forma, De la Serna hab\u00eda concentrado sus fuerzas en Cuzco, que se encuentra a una altura similar a la de Ayacucho. Sin embargo, los soldados <em>realistas<\/em> que ven\u00edan de la costa del Pac\u00edfico se vieron afectados por problemas fisiol\u00f3gicos durante la batalla. Tampoco los rebeldes se libraron del todo del mal de altura. Despu\u00e9s de sufrir las duras condiciones del invierno andino, muchos de los caballos del ej\u00e9rcito de Sucre, sucumbieron diezmados por el hambre, el fr\u00edo y la hipoxia. La situaci\u00f3n lleg\u00f3 a tal punto que muchas compa\u00f1\u00edas de caballer\u00eda ten\u00edan que ir montadas en las mulas que arrastraban el tren de suministros, animales mucho m\u00e1s resistentes que se adaptaron con mayor rapidez a la altitud.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em>ANEXO II: ANTONIO JOS\u00c9 DE SUCRE<\/em><\/strong><\/p>\n<p>El l\u00edder y destacado militar de la independencia americana naci\u00f3 en 1785 en la ciudad venezolana de Cuman\u00e1. De origen criollo, era alf\u00e9rez del ej\u00e9rcito <em>realista <\/em>cuando en 1810 decidi\u00f3 unirse al movimiento emancipador surgido en Caracas. Desde ese momento pcombati\u00f3 en todas las operaciones militares importantes que se desarrollaron contra las fuerzas leales a Espa\u00f1a, destacando por sus brillantes capacidades como estratega y alcanzando por ello el generalato. Sirviendo en el ej\u00e9rcito de Bol\u00edvar, en 1818 particip\u00f3 en la reconquista de Venezuela y al a\u00f1o siguiente en la campa\u00f1a de Nueva Granada, distingui\u00e9ndose en las batallas del Pantano de Vargas y en la de Boyac\u00e1, m\u00e9ritos que le permitieron acceder al reducido c\u00edrculo de colaboradores del <em>Libertador<\/em>, convirti\u00e9ndose en uno de sus lugartenientes de confianza.<\/p>\n<p>En 1820 fue delegado por Bol\u00edvar para que firmase con el bando <em>realista <\/em>el armisticio de Trujillo. Cuando se reanudaron las hostilidades, Sucre se puso al frente de las tropas rebeldes, liderando la \u00faltima fase de la guerra. En mayo de 1821 emprendi\u00f3 la campa\u00f1a del Ecuador, sin obtener resultados apreciables hasta que recibi\u00f3 el apoyo de 1.200 soldados argentinos enviados por San Mart\u00edn, encadenando una serie de brillantes victorias. Sus \u00e9xitos proporcionaron a Bol\u00edvar la iniciativa militar y pol\u00edtica frente a las aspiraciones del general argentino. En septiembre de 1823 march\u00f3 junto al <em>Libertador <\/em>hacia el Per\u00fa, reclamado por los partidarios de la independencia.<\/p>\n<p>La victoria obtenida en Ayacucho lo convirti\u00f3 en un h\u00e9roe. El Congreso peruano le otorg\u00f3 el t\u00edtulo de Gran Mariscal y fue ascendido a general en jefe de su ej\u00e9rcito. Tras la derrota espa\u00f1ola, Sucre vacil\u00f3 en proseguir su campa\u00f1a penetrando en el Alto Per\u00fa, debido a la confusi\u00f3n pol\u00edtica que reinaba en la regi\u00f3n y que desaconsejaba una intervenci\u00f3n. Persuadido por el l\u00edder boliviano Casimiro Ola\u00f1eta,\u00a0 que le convenci\u00f3 de la necesidad de fundar una rep\u00fablica en el Alto Per\u00fa, independiente de la vecina argentina, decidi\u00f3 finalmente lanzarse a la conquista de la regi\u00f3n. Despu\u00e9s de derrotar a las fuerzas espa\u00f1olas en la batalla de Tumusla, convoc\u00f3 una asamblea constituyente para decidir la independencia del pa\u00eds, decisi\u00f3n que le enfrent\u00f3 a Bol\u00edvar, partidario de unir la regi\u00f3n a Lima. Finalmente se impuso el criterio de Sucre y el 25 de mayo de 1826 la Asamblea boliviana lo nombr\u00f3 Presidente con plenos poderes.<\/p>\n<p>Superadas sus reticencias iniciales, Sucre se dedic\u00f3 en cuerpo y alma a la organizaci\u00f3n de la nueva rep\u00fablica que \u00e9l mismo hab\u00eda ayudado a independizarse. Inspir\u00e1ndose en la divisi\u00f3n administrativa francesa, dividi\u00f3 el territorio en provincias y departamentos, emancip\u00f3 a los esclavos, estableci\u00f3 la libertad de imprenta y redujo los privilegios eclesi\u00e1sticos, favoreciendo una pol\u00edtica educativa promovida por el estado. Su comportamiento al frente del Gobierno fue intachable y honesto, pero desde un primer momento tuvo que hacer frente a una inestabilidad pol\u00edtica que contribuy\u00f3 a debilitar su posici\u00f3n. Los motines y sublevaciones motivados por luchas internas se sucedieron y en uno de ellos Sucre result\u00f3 herido.<\/p>\n<p>Finalmente, el 3 de agosto de 1828 se hizo efectiva su renuncia al frente del Gobierno de Bolivia y acompa\u00f1ado por sus tropas leales regres\u00f3 a Bogot\u00e1, capital de la denominada entonces Gran Colombia. La presencia de Sucre reforz\u00f3 la posici\u00f3n de Bol\u00edvar, que ejerc\u00eda una dictadura sobre el joven pa\u00eds, convirti\u00e9ndose en el principal sost\u00e9n del r\u00e9gimen. Sin embargo, en junio de 1830, mientras se dirig\u00eda hacia el Ecuador, Sucre fue asesinado mientras atravesaba las monta\u00f1as de Berruecos. Nunca pudo esclarecerse quienes fueron los instigadores del crimen, aunque todas las sospechas apuntaron hacia los rivales pol\u00edticos del <em>Libertador<\/em>. Su muerte precipit\u00f3, en todos los sentidos, la ca\u00edda de Bol\u00edvar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u00a0Jos\u00e9 Luis Hern\u00e1ndez Garvi<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Hoy os traemos una entrada especial, de la mano del escritor Jos\u00e9 Luis Hern\u00e1ndez Garvi. Esperamos que lo disfrut\u00e9is tanto como nosotros. &nbsp; INTRODUCCI\u00d3N En 1814, Espa\u00f1a atravesaba por uno de los momentos m\u00e1s trascendentales de nuestra convulsa Historia. 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Por Jos\u00e9 Luis Hern\u00e1ndez Garvi - Blog de AntiguoRincon.com Historia, cultura y curiosidades.<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Sim\u00f3n Jos\u00e9 Antonio de la Sant\u00edsima Trinidad Bol\u00edvar y Palacios Ponte y Blanco, nombre completo del Libertador, naci\u00f3 en Caracas el 24 de julio de 1783. Sus padres pertenec\u00edan a la elite local de la capital venezolana y eran descendientes de familias que remontaban sus or\u00edgenes a los primeros siglos de presencia espa\u00f1ola en Am\u00e9rica. Bol\u00edvar tuvo una infancia feliz aunque un tanto enfermiza y la muerte prematura de sus padres marc\u00f3 profundamente su car\u00e1cter. Sometido a la tutela de don Carlos Palacios y Blanco, uno de sus t\u00edos,\u00a0 personaje estricto y de \u00e1spero car\u00e1cter con el que nunca se llev\u00f3 bien, el joven Sim\u00f3n se escap\u00f3 de su casa con apenas once a\u00f1os, buscando refugio en la de su hermana mayor, Mar\u00eda Antonia.\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.antiguorincon.com\/blog\/ayacucho-la-victoria-decisiva-de-bolivar-por-jose-luis-hernandez-garvi\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Ayacucho. La victoria decisiva de Bol\u00edvar. 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